Notas sobre el colapso económico de Venezuela

Por Dagberto Maldonado

“Si bien el "cómo" del colapso venezolano está claro y fue predicho ex ante, el "por qué" es más difícil de responder. ¿Por qué, teniendo ante sí alternativas claramente formuladas, optó el gobierno por una vía predeciblemente desastrosa, con un costo humano tan alto?...

El gobierno escogió su curso de acción debido a que creía que era mejor que las otras alternativas. Sin embargo, cuesta imaginar un curso de acción con peores consecuencias para millones de personas que el actual. ¿ Qué nos falta entender?

La única forma de salir de la crisis era reempoderar a la sociedad... Pero eso era anatema para el régimen. Frente a la opción de reempoderar o hacer pasar hambre a la ciudadanía, el régimen optó por esto último y sobornó, a través de medios venales, a tantos secuaces como le iban a ser necesarios. En efecto, la catástrofe iba a debilitar al régimen; pero la sociedad se iba a debilitar de manera aún más rápida, lo que aseguraba que el régimen seguiría en control.

El diccionario de la Real Academia define "hacer mal" como "perseguir a alguien, injuriarlo, procurarle daño o molestia". En última instancia, no existe otra explicación plausible para lo que ha sucedido en Venezuela” (Ricardo Haussmann).

En Venezuela, la economía ha sufrido un colapso descomunal: ha caído en un 45% entre el 2014 y el 2018, y se estima que la inflación podría alcanzar el millón por ciento este año. En 2018, el PIB per cápita seria casi un 40% inferior al de 1960. Esta caída tan brutal ha dado origen a una crisis humanitaria de tal magnitud que ha empujado a más de 3 millones de personas a buscar refugio fuera del país.

En Nicaragua se repite, sin meditarlo, que Maduro ha logrado sostenerse porque Venezuela exporta petróleo. Pero precisamente esa ha sido una de las razones mas importantes del colapso.

El auge del precio del petróleo dio lugar a un proceso de “enfermedad holandesa” de tal magnitud que asfixio cualquier rentabilidad de otras actividades transables, incrementando aún más la dependencia del petróleo como fuente de ingresos fiscales y de financiamiento de las importaciones y los pagos externos.

Por otra parte, este auge también posibilito una gran expansión del gasto interno, cubierto en gran medida con importaciones debido a un tipo de cambio real masivamente sobrevalorado, y del déficit en cuenta corriente, dando lugar a un importante endeudamiento con el exterior.

De esa manera, cuando el precio del petróleo se derrumbó, el ajuste fue brutal, produciendo una masiva contracción económica. Las medidas económicas discrecionales y el abuso de poder desplomaron la inversión privada, y la escasez de divisas y el control de cambios pesimamente administrado afectaron aún más la producción interna.

Para rematar, el manejo desastroso de PDVSA erosiono drásticamente la propia capacidad de producción de petróleo.

El régimen de Maduro ha sobrevivido porque ha conservado el control de los ingresos - drásticamente disminuidos - y de la emisión monetaria, de los aparatos represivos, en particular del ejército y sus aparatos de inteligencia, y de su red de apoyo clientelista, aunque se encuentre disminuida.

Pero, aunque el régimen se ha debilitado, la población se ha debilitado infinitamente más, por el desempleo inimaginablemente masivo y las dificultades para obtener las necesidades de sobrevivencia más elementales, que han empujado a millones a emigrar.

Pero también, hay que decirlo, por la enorme frustración producida por una oposición política que condujo, después de una victoria electoral legislativa que logro un 70% de los votos, a una derrota política desastrosa.

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