Como parte del rescate de la memoria colectiva, iniciamos la publicación de una serie de artículos, entrevistas y narraciones de las jornadas de luchas insurreccional de los meses de abril, mayo y junio del 2018.

Por Fidel Ernesto

La UPOLI no solamente cayó por la represión de la dictadura política y el colaboracionismo de sus autoridades, cayó porque en estos más de 200 días de crisis, no pudimos influir ni hacer lo suficiente para situar el debate y a la educación misma en un punto más importante que los muros y las paredes de la Universidad.

La dictadura política tomó las universidades como quien toma posiciones militares estratégicas, tampoco la dictadura económica le interesa tanto que la autonomía universitaria, la libertad de cátedra o la libre asociación de estudiantes funcione, para eso tienen sus universidades privadas, para enseñar el modelo privatista, corporativista y pactista con el que han actuado siempre.

Con la caída de la UPOLI, de la UNAN y tantas otras universidades, la educación ha caído y ha perdido en Nicaragua. Recuperar ese patrimonio cultural, de universidad libre y de centro de pensamiento crítico nos tardará muchos, muchos años en recuperar. Las redes sociales y las tecnologías nos pueden permitir hacer más fácil este trago amargo, pero lo dicho: la educación no se ha vuelto un tema central para los que quieren construir la nueva Nicaragua, vale más la importancia de ser un o una influencer que utilizar otros medios para seguir luchando por la educación.

A este punto del desastre en que estamos metidos a causa de la #dictadurabicéfala cabe preguntarse ¿Con qué ruinas vamos a construir la nueva Nicaragua, si la educación no es desde el primer día de protesta el elemento de resistencia a partir del cual construir lo nuevo? ¿O es que pensamos que lo nuevo vendrá porque sí, y porque es el orden natural de las cosas que las élites políticas y económicas que buscan un nuevo pacto apuesten por un modelo de #EducaciónpopularNicaragua?

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