PARA CONTINUAR LA LUCHA CONTRA EL ORTEGUISMO SIN ORTEGA: LLAMAMOS A CONSTITUIR EL BLOQUE DE OPOSICION DEMOCRATICA (BOD)

La situación política en Nicaragua ha cambiado rápidamente. Después del aplastamiento de los tranques en julio del 2018, en el segundo semestre del 2018 la dictadura Ortega-Murillo impuso el terror en las ciudades y el campo, encarcelando a los dirigentes estudiantiles y populares, desarticulando los liderazgos locales de autoconvocados, forzando a decenas de miles a irse al exilio, prohibiendo las movilizaciones de protesta popular.

Los crímenes de la dictadura Ortega-Murillo no han pasado desapercibidos ante la comunidad internacional. Tanto el gobierno de Estados Unidos como la Unión Europea (UE), así como muchos gobiernos de América Latina, preocupados por el rumbo de los acontecimientos, y el enorme descontento popular imperante en Nicaragua, han amenazado con imponer sanciones económicas y un bloqueo de préstamos internacionales, factores que amenazan los negocios de la familia Ortega-Murillo y ponen el conjunto de la economía nicaragüense al borde del colapso total.

Parecía que la dictadura Ortega-Murillo había logrado imponerse, pero esto era una apariencia, ya que las contradicciones sociales continuaron acumulándose. A finales de febrero del 2019, en una reunión entre el gobierno Ortega-Murillo, los grandes empresarios y la Iglesia Católica, se dio a conocer el reinicio del Dialogo Nacional. Esto no era una dadiva de Daniel Ortega, sino una exigencia de la comunidad internacional y de los empresarios nicaragüenses, que son conscientes que la existencia del gobierno Ortega-Murillo es la principal fuente de inestabilidad y de rebelión popular.

Tanto el gobierno de Estados Unidos, como la Unión Europea (UE) y los grandes empresarios nicaragüenses se han puesto de acuerdo en impulsar algunos cambios o reformas que conduzcan a una apertura democrática controlada, a una reforma del régimen político, un retorno a la democracia del año 2006, conservando las estructuras del Estado tal como está, y el aparato represivo de la dictadura orteguista.

A cambio de la estabilidad y la continuidad de las instituciones actuales, estas fuerzas a nivel nacional e internacional también han coincidido en otorgar un sinnúmero de privilegios y concesiones a la familia Ortega-Murillo, incluida la impunidad. Esto es el establecimiento de un orteguismo sin Daniel Ortega y Rosario Murillo, evitando impulsar los profundos cambios democráticos que Nicaragua necesita.

Para muestra varios botones. Los recientes acuerdos firmados entre la Alianza Cívica por la Democracia y la Justicia (ACDJ) y la delegación de gobierno, en torno a la excarcelación de prisioneros en el plazo de 90 días, con la supervisión de la Cruz Roja Internacional, así como el compromiso de hacer cumplir los derechos fundamentales ya consagrados en la Constitución, que ha sido irrespetada constantemente por la dictadura orteguista, muestran el fatal error político de la ACDJ de llegar a un acuerdo a cualquier costo, inclusive atentando contra los elementales principios de la democracia.

A como está la situación, caracterizada por la permanente claudicación de la ACDJ en la mesa de negociaciones, solo falta el acuerdo de convocar a elecciones anticipadas para el año 2020, el que seria anunciado próximamente.  Con este concluiría el Dialogo Nacional, caracterizado por la secretividad y las oscuras negociaciones de pasillos, alejadas de la vigilancia y aprobación popular.

Los acuerdos suscritos por la ACDJ y el gobierno Ortega-Murillo, no solo están produciendo un cambio en la situación política, sino que al mismo tiempo plantea enormes desafíos a los movimientos sociales y populares. En pocas semanas, la situación política comenzara a girar en torno a posibles elecciones anticipadas, que son una especie de referendo revocatorio contra la actual dictadura.

Desde ya, los grupos empresariales comienzan a crear y preparar su maquinaria electoral con el claro objetivo de ganar las elecciones e imponer un gobierno acorde a sus intereses. Quienes hemos estado luchando al lado del pueblo, en las calles, en las movilizaciones, en las universidades que fueron asaltadas, en Monimbó y demás barrios arrasados por los paramilitares, necesitamos crear una alternativa política distinta, que termine con el monopolio que los partidos tradicionales han ejercido en la actividad política.

La lucha que comenzó en abril del 2018, y que ya va a cumplir un año, no fue para obtener un simple cambio de gobierno, sino para cambiar las estructuras e instituciones del Estado que posibilitaron el establecimiento de una nueva dictadura en Nicaragua. Necesitamos erradicar el origen de estos males, iniciando la democratización real de Nicaragua. Por eso rechazamos que se pretenda mantener el statu quo actual, es decir, un orteguismo sin ortega.

CONSTRUIMOS NICARAGUA llama a todas las fuerzas progresistas, democráticas, a los movimientos sociales y populares, al movimiento campesino, a nuestros hermanos y hermanas de la Costa Caribe, a las mujeres y movimientos feministas, a continuar la lucha contra la instauración de un orteguismo sin ortega, cerrando filas y constituyendo una nueva alternativa política, que obedezca a los movimientos sociales y que defienda los intereses de estos.

Creemos que ha llegado el momento de crear un Bloque de Oposición Democrática (BOD), que rescate las hermosas experiencias unitarias de lucha contra la dictadura somocista. En la nueva coyuntura debemos construir una alianza amplia de fuerzas, que represente una nueva alternativa política, pluralista, democrática, que libre la batalla en las calles y hasta en el plano electoral en las próximas elecciones, y que tenga como principal objetivo instaurar un nuevo gobierno democrático y popular, que impulse un programa o agenda que tenga la meta de lograr la democratización real de Nicaragua, que solo se puede lograr a través de una Asamblea Nacional Constituyente, libre, democrática y soberana.

El tiempo apremia. Para que las elecciones adelantadas sean realmente democráticas, necesitamos previamente lo siguiente:

1.- Libertad inmediata a todos los presos políticos, anulando los juicios amañados, sin necesidad de esperar 90 días.

2.- Una nueva Ley Electoral democrática, que termine con el monopolio de los partidos políticos tradiciones, que permita la creación de nuevas fuerzas o partidos políticos, y que garantice el derecho de las comunidades a presentar sus propios candidatos, sin necesidad de estar afiliado a un partido político.

3.- Absoluto respeto a las libertades democráticas y demás derechos y garantías consagrados en la Constitución. ¡Basta ya de atacar las marchas con turbas y paramilitares!

4.- La discusión y aprobación consensuada de un programa sobre las tareas que debemos impulsar para lograr la real democratización de Nicaragua. CONSTRUIMOS NICARAGUA propone su programa como un borrador para que sea discutido, ampliado y mejorado en la discusión colectiva de los grupos y fuerzas que estén dispuestos a luchar unidos en proyectos como el BOD que proponemos.

En todo este periodo de crisis política lo que menos se ha discutido son las propuestas para solucionar este ciclo de dictaduras que ha asolado a Nicaragua. Las fuerzas democráticas y progresistas debemos crear esta alternativa política y electoral para enfrentar a las fuerzas de la dictadura y aquellas que solo quieren maquillarla, y que se resisten a impulsar cambios profundos.

 

Managua, 31 de marzo del 2019

 

Comité Ejecutivo Nacional (CEN)

CONSTRUIMOS NICARAGUA

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