El despido de médicos en Nicaragua es una situación que afecta directamente la calidad de la atención médica y agrava un problema de escasez de profesionales de la salud en nuestro ya deficiente sistema.

En un país con una cifra de 9 médicos por 10,000 habitantes (OPS) - lejos de los 23 médicos por 10,000 habitantes que la OMS ha establecido como mínimo necesario para prestar servicios esenciales de salud materna e infantil - se han retirado, sin causa justificada, de su puesto de trabajo a más de 200 médicos (Octubre/2018), según cifras de la Unidad Médica Nicaragüense, hay aproximadamente 124 especialistas y subespeclalistas despedidos y 91 médicos generales. Esta cifra presenta un subregistro, ya que muchos médicos insisten en que no se les tome en cuenta en la estadística por miedo a las represalias hacia ellos, sus otros empleos (muchos trabajan en consultas privadas) o su familia.

Para darnos una idea de la relevancia de esto, en 2015, el MINSA publicó que en el país hay 2,077 médicos especialistas y subespecialistas (35% en Managua), los médicos despedidos representarían un 6% del personal total con estas credenciales. Tenemos que tener en cuenta que muchos tienen entrenamiento que no poseen otros profesionales de su centro o del sistema de salud público. Fueron retirados, además, pasando por encima de sus derechos laborales fundamentales. Se reporta Impago de vacaciones acumuladas, trato agresivo e intimidatorio y hasta amenazas contra su integridad física, su vida y la de su familia. Algo que ha llevado a más de uno a migrar o desplazarse forzosamente.

De parte del Estado es una manera deplorable de tratar a profesionales que han dedicado su vida a formar a nuevas generaciones de médicos, atender a la población en condiciones donde la escasez de insumos es el pan de cada día - problema que el estado no ha sabido sobrellevar - y hacerlo en un ambiente cargado de intereses personales, políticos, económicos y corrupción en los altos mandos.

El país más pobre de la América continental no puede permitirse, por caprichos personales y motivaciones políticas de nuestros gobernantes, perder estos valiosos profesionales. Esto afectará a la población menos privilegiada, a los desempleados, a los que tienen una familia que mantener con un ingreso de $80 al mes per cápita que se ven obligados a acudir a los hospitales y al campesinado en general, que tiene que recorrer varios kilómetros para acudir a un Hospital Regional. Ellos, los de siempre, los que a través de la historia sufren más, porque al político le preocupa más el poder que su pueblo. Los que nos gobiernan no piensan en la población, en su bienestar o su salud, y tienen una forma muy directa de demostrarlo, como lo son las cifras aquí expuestas.

02 de noviembre de 2018

CONSTRUIMOS NICARAGUA –

UNIDAD MÉDICA NICARAGÜENSE (UMN)

Núcleo de Salud JCIP

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